Este fin de semana largo que pasó, el de carnavales, tuve la suerte de irme unos días a la costa. No solo fue una linda experiencia el poder viajar y pasar unos días con parte de mi familia, sino que esta experiencia fue también el bautismo de mi cámara. Es por esto ultimo que mi primer idea fue "Tengo que sacar muchas fotos, tengo que probar la cámara al máximo y subir todo al blog, Flickr y DigitalRev para recibir opiniones."
La realidad fue que, aunque obviamente las fotos familiares cuentan como fotos y guardé muchos momentos divertidos, me encontré que saqué pocas fotos para mi. Digo "para mi" porque mis fotos las saco para eso, para disfrutarlas yo, para editarlas, para ver yo mismo ese momento como yo quiero verlo. Suena contradictorio que diga esto a través del blog, pero es así, yo soy el que más disfruta mis fotos, luego las comparto y espero recibir críticas para crecer.
A pesar de haber sacado pocas, creo que di un salto, al ver mi Flickr puedo apreciar mi crecimiento, al menos yo veo que cada vez mis fotos se ven más como yo querría que estas se vieran. Creo al menos que esto no se debe solamente a una cámara mejor (¡que ayuda muchísimo!), sino a que esta vez me detuve unos minutos a pensar la foto, a experimentar, a recordar tips, consejos, trucos y errores pasados, recordar de donde viene la luz, como exponer un contraluz, etc. Además de lo anterior, dejé de presionarme a mi mismo diciéndome "quiero más fotos de X cosa", sino que me dije "quiero aunque sea una buena foto de X cosa", con lo que me dí más libertad de equivocarme y reintentar hasta conseguirlo.
Me encontré con que la mayoría de las fotos, tanto familiares como "para mí", las saqué con una distancia focal de 35 mm. Esto lo hice porque quise seguir el consejo de uno de mis principales maestros online, Mike Browne. La idea es que uno usa una distancia focal fija (usualmente 35 mm con sensores APS-C y 50 mm con sensor Full Frame), para aprender a encuadrar y a VER a través del lente. Pongo VER con mayúsculas porque una cosa es encuadrar y otra ver a través del lente, ver implica analizar esa imagen, la composición, ordenar los elementos, transmitir profundidad, transmitir un mensaje y hacer muchas otras cosas que yo no se hacer aún. El resultado fue que al no concentrarme en hacer zoom, tuve que moverme al rededor del sujeto de la imagen, pensar la foto, fue una experiencia nueva que creo que vale la pena.
Otro punto en común de todas mis fotos durante estas mini vacaciones, fue que durante el día traté de disparar siempre en f8. ¿Por qué? Porque el lente de Kit tiene su sweet spot (punto caramelo, diría yo en criollo) con esa apertura. f8 es un punto donde prácticamente cualquier lente de Kit da su máxima nitidez y su mínima cantidad de aberraciones cromáticas. Quise entonces poner a prueba si tal consejo de poner el lente en punto caramelo era cierto, y creo que funcionó.
No todo fueron buenas noticias. Antes de partir, el día anterior, quise verificar si mi sensor tenía polvo. f22 y disparo al cielo con la esperanza de no ver nada de polvo. Equivocado, apareció polvo, 3 motas precisamente. Me asesoré en la web y preguntando a conocidos, realicé la limpieza con mucho cuidado de no tocar el delicado sensor y el más delicado aún espejo traslucido. f22 y disparo al cielo otra vez, buenas noticias.
Pero el polvo no me dejó tranquilo. Tuvimos otro encuentro estando allá en la costa. Una tarde de llovizna decidí ir a sacar fotos al mar embravecido por el viento. En un momento sin lluvia fui, saqué un par de fotos que no me gustaron y empecé a notar unas motas de polvo al sacar fotos arriba de f10. El programa de limpieza automática no funcionó en el momento, así que decidí guardarla y resolverlo al volver al departamento. Una vez ahí noté que la cámara se encontraba pegajosa por la humedad del mar, así que la limpié con un trapo de microfibra y la guardé en su bolso (que está lleno de bolsas de silica gel). Al día siguiente la saqué limpié otra vez con el trapo y con una pera de aire. f22, disparo al cielo y el polvo seguía ahí. Programa de limpieza automática, f22, disparo al cielo y el polvo ya no estaba.
Pero antes de irme más que el polvo me preocupaba la arena, esta es más destructiva y abrasiva. La solución fue la combinación de usar el bolso de la cámara dentro de una mochila, no encontré nada de arena dentro del bolso ni sobre la cámara por suerte, a pesar que algunos días voló muchísima arena.
Una vez más falté a la cita con el amanecer. Lo postergué al ultimo día, antes de volver. Según el celular el amanecer sería a las 6:39, así que puse una alarma a las 6:00, otra a las 6:20 y otra a las 6:30. Salteé las 3 y dormí hasta las 7:10. Aún así salí, saqué 4 fotos, de las que conservé solo una en la que la composición y exposición me salieron a mi gusto. El amanecer sigue siendo una deuda pendiente en mi lista de fotos por sacar, quizás otro año lo logre o fotografíe un atardecer en una playa que mire al oeste.
No, este post no tiene fotos, se las puede ver en Flickr (link al principio del post), sino que busco contar la primer experiencia de un viaje.
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